Luna de Sangre: el cielo nocturno regaló uno de los espectáculos más impresionantes del año
Familias en el patio, parejas en la terraza, chicos con el cuello estirado mirando hacia arriba. La noche del 27 al 28 de agosto, millones de personas en América, Europa y África hicieron una pausa y compartieron algo simple y poderoso: mirar la Luna.
Y valió la pena. El eclipse lunar de esta madrugada pintó el satélite de un rojo intenso que le dio su nombre más emotivo: Luna de Sangre. Sin telescopio, sin equipo especial. Solo los ojos y el cielo despejado.
Un show de más de cinco horas
El fenómeno se extendió por más de cinco horas, tiempo más que suficiente para ver cada fase del eclipse con calma. La Luna fue cambiando de color y de forma a medida que la sombra de la Tierra la fue cubriendo, en un juego de luces que pocas veces se da con tanta claridad.
América tuvo una posición privilegiada: de norte a sur, el satélite estuvo visible durante todo el evento, sin interrupciones. Una de las imágenes más impactantes de la noche llegó desde la Ciudad de México, donde la silueta de la Luna ingresando en la umbra terrestre se recortó sobre el Palacio de Bellas Artes en una postal que dio la vuelta al mundo.
Desde Europa, la Luna llena de agosto, conocida popularmente como Luna del Esturión, también brilló con fuerza. En Varsovia, los rascacielos sirvieron de telón para un eclipse que se fue apagando lentamente detrás de la ciudad.
¿Por qué se pone roja?
Cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, la luz solar que rodea nuestro planeta tiñe al satélite de tonos rojizos y anaranjados. Según la intensidad de la sombra, los eclipses pueden ser penumbrales, parciales o totales. Esta noche, la combinación de una alineación perfecta y condiciones atmosféricas favorables convirtió al cielo en una pantalla natural que pocos quisieron perderse.
Una de esas noches que quedan grabadas. Y que, por suerte, se pueden revivir en las miles de fotos y videos que ya circulan en redes.










