Las grandes empresas que operan en La Rioja tendrán que aportar más. Y lo recaudado no irá a ningún cajón del Estado: va directo a la mesa de las familias riojanas que más lo necesitan.
El gobierno provincial oficializó esta semana la Ley N° 10.907, que crea un aporte extraordinario del 25% sobre el Impuesto a los Ingresos Brutos para los contribuyentes con mayor capacidad económica de la provincia. La medida ya está en vigencia desde su publicación en el Boletín Oficial del martes 6 de octubre.
¿Quiénes pagan? Solo las empresas o personas con una facturación mensual igual o superior a los 2.000 millones de pesos en La Rioja. No es un impuesto para el comercio del barrio ni para la pyme familiar: apunta exclusivamente a los grandes jugadores del mercado.
El recargo del 25% se calcula sobre el impuesto determinado y sin deducciones. Rige para los cuatro anticipos del cierre del año fiscal: septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2026.
Lo que hace diferente a esta medida es el destino de los fondos. Todo lo que se recaude irá al Fondo Solidario de Gestión Alimentaria, que financia el Programa Alimentario Riojano, conocido como P.A.R. Ese programa es el que sostiene la compra y distribución de alimentos para los sectores más vulnerables de la provincia.
En otras palabras: las empresas de mayor facturación aportarán para que haya comida en los hogares riojanos que atraviesan situaciones críticas.
La Dirección General de Ingresos Provinciales es el organismo que tendrá a cargo la fiscalización y el control del nuevo tributo. También será responsable de definir los vencimientos y los formularios de declaración. Los pagos fuera de término generarán un interés del 0,10% diario, según lo establece el Código Tributario Provincial.
La ley fue impulsada por el Bloque Justicialista en la Cámara de Diputados provincial y promulgada por el gobernador Ricardo Quintela mediante el Decreto N° 1.566.










