En una semana decisiva para la agenda legislativa del Gobierno Nacional, la Cámara de Senadores se ha convertido en el epicentro de una pulseada política de alto impacto. Bajo la conducción de Patricia Bullrich, el oficialismo de La Libertad Avanza (LLA) intenta acelerar los tiempos para obtener un dictamen favorable que permita votar la reforma laboral en el recinto el próximo 26 de diciembre.
La estrategia oficialista depende hoy exclusivamente de su capacidad para negociar con los sectores “dialoguistas”, principalmente la UCR y el PRO. Sin el respaldo de estos bloques, el proyecto original —que ya sufrió demoras en su envío por parte del Ejecutivo— podría quedar estancado o salir con modificaciones sustanciales.
Los argumentos del Gobierno: Modernización y PyMEs
Durante las jornadas de debate en comisión, el secretario de Trabajo, Julio Cordero, fue el encargado de defender la iniciativa. El funcionario sostuvo que la reforma no vulnera los derechos adquiridos, sino que busca dotar al empleador de mayor libertad y seguridad jurídica.
Según la visión del Ejecutivo, el sistema actual ha fracasado en la creación de empleo genuino. Por ello, proponen un modelo que fomente el trabajo autónomo en ciertos sectores y reduzca la incertidumbre legal para las pequeñas y medianas empresas. “El proyecto conserva los derechos esenciales, pero está pensado para quienes hoy están fuera del sistema”, enfatizó Cordero.
El respaldo empresarial vs. el rechazo sindical
El sector industrial, representado por figuras como Martín Rapallini (UIA), brindó un apoyo contundente a la reforma. El eje central de su postura es el combate a la litigiosidad laboral (la denominada “industria del juicio”), a la que señalan como la principal causa de quiebra de PyMEs en el interior del país y en provincias como La Rioja.
En la vereda opuesta, la CGT mostró los dientes y calificó la medida no como una reforma, sino como una flexibilización laboral regresiva. Referentes como Jorge Sola y Jorge Argüello advirtieron que quitar derechos no garantiza la creación de puestos de trabajo y denunciaron que el texto no fue consensuado con los representantes de los trabajadores.
¿Qué se juega en las próximas horas?
Para Patricia Bullrich, lograr el dictamen entre jueves y viernes representaría su primera gran victoria política en el Senado. Sin embargo, el clima es de cautela. La Rioja y el resto de las provincias miran de cerca este debate, ya que el resultado final determinará las nuevas reglas del juego para el mercado de trabajo formal en todo el territorio argentino.










