La desaparición del Sr. Agüero mantiene en vilo a la comunidad de Chilecito y ha generado un despliegue operativo que ya trasciende los límites del departamento. Tras varios días sin noticias sobre su paradero, la investigación ha entrado en una fase crítica donde la recolección de testimonios y los rastrillajes territoriales avanzan de forma paralela para intentar reconstruir las últimas horas del hombre desaparecido.
El eje de la investigación se traslada a Aimogasta
En un movimiento clave para la causa, una comitiva policial se desplazó este lunes hacia la ciudad de Aimogasta. El objetivo principal fue tomar declaración testimonial a la expareja de Agüero, buscando identificar posibles conflictos recientes, datos sobre su estado de ánimo o pistas que permitan establecer hacia dónde pudo haberse dirigido.
Esta medida procesal sugiere que la Justicia no solo busca rastros físicos en el terreno, sino que intenta armar el rompecabezas del entorno vincular del desaparecido para descartar o confirmar hipótesis de conflicto.
Despliegue total de fuerzas en Chilecito
Mientras la fase testimonial avanza en el departamento Arauco, en Chilecito el operativo no da tregua. Durante la jornada de este martes, la totalidad de los efectivos disponibles fueron afectados a las tareas de búsqueda y rastrillaje.
Los puntos estratégicos de los operativos se han definido en base a los últimos avistamientos reportados y posibles rutas de salida de la ciudad. El trabajo se caracteriza por ser coordinado e intenso, involucrando a diversas divisiones de las fuerzas de seguridad para cubrir la mayor superficie posible de terreno en el menor tiempo.
Un caso abierto y sin hipótesis descartadas
Desde el seno de la investigación confirmaron que no se descarta ninguna línea investigativa. La incertidumbre sobre el paradero de Agüero obliga a mantener abiertas todas las posibilidades: desde una desaparición voluntaria hasta un hecho que pudiera involucrar a terceros.
La comunidad permanece a la espera de un parte oficial que brinde luz sobre el resultado de las declaraciones tomadas en Aimogasta y los hallazgos —o la falta de ellos— en los rastrillajes de campo. La presión sobre las fuerzas de seguridad aumenta conforme pasan las horas, siendo la celeridad en la pericia de las comunicaciones y los testimonios la clave para resolver el misterio.










