La persistencia del mal clima en la Capital riojana ha pasado de ser una contingencia meteorológica a una crisis de transitabilidad urbana. Este martes, la lluvia continuó sin dar tregua, dejando al descubierto el deterioro de la calzada y multiplicando los riesgos para conductores y peatones en las zonas de mayor flujo vehicular.
Incidente en el corazón del microcentro
El episodio más grave de la jornada, que rápidamente se viralizó en redes sociales, ocurrió en la intersección más transitada de la ciudad: calle Belgrano, metros antes de San Nicolás de Bari.
En pleno microcentro, un taxi quedó encajado en un pozo profundo que se encontraba totalmente cubierto por el agua, haciéndolo invisible para el conductor. La situación requirió la intervención inmediata de transeúntes, quienes bajo la lluvia ayudaron al trabajador a retirar el vehículo de la fosa. Este hecho pone de manifiesto el peligro latente que representan los baches ocultos tras las inundaciones temporarias.
Operativos municipales en los barrios
Ante la continuidad del temporal, la Municipalidad de la Capital mantiene activos sus equipos de emergencia. Desde el Palacio Municipal destacaron el compromiso de los empleados que se encuentran trabajando en el despeje de desagües y asistencia en los barrios más afectados.
“Seguimos presentes en cada barrio, dando respuesta a los vecinos”, informaron oficialmente, al tiempo que insistieron en un pedido clave: respetar las zonas de trabajo y las cintas de peligro, ya que el suelo saturado de agua aumenta el riesgo de nuevos hundimientos.
Recomendaciones críticas para circular
Debido a que el pronóstico no muestra una mejora inmediata, las autoridades de tránsito reiteran:
- Evitar el microcentro: Si no es estrictamente necesario, evitar zonas de obras o calles con acumulación de agua.
- Velocidad reducida: El “efecto spray” y la falta de visibilidad de baches pueden causar accidentes graves o roturas mecánicas.
- Solidaridad vecinal: Ante vehículos varados, se recomienda señalizar la zona para evitar que otros conductores caigan en la misma trampa hídrica.
La infraestructura de la ciudad se encuentra bajo máximo estrés, y la cautela al volante es, por ahora, la única herramienta efectiva para evitar siniestros mayores mientras los equipos municipales intentan normalizar la situación.









