Un golpe político en Washington: los demócratas le arrebatan el Congreso a Trump
Las elecciones de medio término en Estados Unidos dejaron un resultado contundente: los demócratas recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y le complican seriamente la segunda mitad del mandato a Donald Trump.
Según las proyecciones de los principales medios norteamericanos, el partido opositor podría alcanzar unas 244 bancas en la Cámara baja, muy por encima de las 218 que se necesitan para tener mayoría. Lo llamativo es que varios de esos triunfos se dieron en estados históricamente republicanos como Texas, Kansas, Ohio, Iowa y las Carolinas.
Trump reconoció la derrota, aunque intentó quitarle peso al resultado argumentando que su nombre no estaba en la boleta. Aun así, se mostró dispuesto a negociar con la oposición.
Con el Congreso en sus manos, los demócratas tienen ahora más herramientas para frenar iniciativas del gobierno, condicionar al Ejecutivo e impulsar investigaciones sobre su gestión. Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara de Representantes, fue claro sobre las prioridades: bajar el costo de vida de los estadounidenses y reforzar los controles sobre el gobierno.
Pero más allá del tablero político, esta elección escribió páginas históricas. Por primera vez, una mujer negra y una mujer indígena fueron elegidas gobernadoras. El Senado, además, sumará a un representante de un pueblo originario y al primer senador abiertamente gay de la historia del país.
La jornada también marcó un récord en voto anticipado, lo que refleja una ciudadanía más movilizada y comprometida que en elecciones anteriores.
En total, se renovaron los 435 escaños de la Cámara baja, 35 bancas del Senado y 36 gobernaciones. Un mapa político que cambió de color y que redibuja el escenario para lo que queda del mandato de Trump.










