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Empleo formal cae y salario mínimo pierde 40% de poder de compra

El empleo formal se hunde y el salario mínimo vale menos que en 2001: el mapa del deterioro laboral en Argentina

Más de 200.000 puestos de trabajo destruidos, un salario mínimo que perdió casi 40% de poder adquisitivo y niveles salariales por debajo del colapso de la convertibilidad. Esos son los datos que arroja el último informe de la Universidad de Buenos Aires sobre el mercado laboral argentino.

El escenario que describe la investigación es contundente: la gestión actual no logró revertir la destrucción del empleo formal y el salario mínimo se ubica hoy en uno de los pisos históricos más bajos de las últimas décadas.

Qué dice el informe

El trabajo fue elaborado por el Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL) del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, bajo la coordinación de los economistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria.

Los datos corresponden al primer trimestre de 2026 y reflejan una tendencia de deterioro sostenido que comenzó en noviembre de 2023.

La caída del empleo formal

Luego de una leve recuperación en febrero, el empleo asalariado formal total volvió a perder terreno en marzo con una baja de 11.000 puestos. El empleo asalariado privado registrado retrocedió un 0,1% respecto del mes anterior.

El número acumulado es aún más preocupante: desde noviembre de 2023 se perdieron 217.000 puestos de trabajo asalariados formales privados. En perspectiva histórica, el nivel actual de empleo formal es equivalente al registrado en junio de 2022, lo que evidencia un estancamiento estructural en la generación de trabajo.

Quiénes sufren más

El informe revela una recuperación profundamente desigual dentro del sector privado. Mientras las grandes empresas incrementaron sus plantillas, las firmas pequeñas continuaron reduciendo personal. Las medianas, en tanto, prácticamente no registraron variaciones.

A nivel sectorial, la Industria y el Comercio lideran la destrucción de empleo desde septiembre de 2025. La Construcción frenó la caída pero no recuperó posiciones. La Minería mostró una mejora por segundo mes consecutivo, aunque en términos interanuales sigue en terreno negativo pese al crecimiento de la actividad del sector.

En cuanto al género, el empleo femenino mostró un comportamiento relativamente mejor que el masculino durante 2025 y los primeros meses de 2026. En abril, mientras el empleo masculino cayó un 0,1%, el femenino registró una expansión mínima del mismo porcentaje.

El dato más grave: el salario mínimo

El aspecto más alarmante del informe es la evolución del salario mínimo, vital y móvil. Su poder adquisitivo acumula una pérdida del 39,7% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026.

La caída más pronunciada ocurrió en diciembre de 2023, cuando la aceleración inflacionaria provocó una retracción del 15% en términos reales. En enero de 2024, el derrumbe continuó con una baja adicional del 17%. Si bien hubo meses en los que los aumentos nominales lograron acompañar o superar la inflación, la tendencia general siguió siendo negativa.

El dato histórico que sintetiza la gravedad de la situación: el salario mínimo real de mayo de 2026 es inferior al registrado en 2001, en plena crisis de la convertibilidad. Y representa una pérdida del 66,5% respecto del máximo alcanzado en septiembre de 2011. En otras palabras, el salario mínimo actual equivale a apenas un tercio de aquel pico histórico.

Una gestión bajo la lupa

Los datos del IIEP-UBA refuerzan el debate sobre el impacto real de las políticas económicas en el mercado de trabajo. La destrucción de empleo formal y la licuación del salario mínimo configuran un escenario de ajuste que impacta de manera directa sobre los sectores más vulnerables de la economía argentina.

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