Un informe de la consultora Analytica revela que La Rioja tiene el segundo índice de morosidad crediticia más alto del país, con el 35,3% de sus deudores en situación de atraso superior a los 90 días. El dato no es un número aislado: expone un problema estructural que afecta directamente la economía de miles de familias riojanas.
Una brecha que habla por sí sola
Según el relevamiento basado en datos del Banco Central (BCRA), San Juan encabeza el ranking nacional con el 36% de deudores en mora, seguida por La Rioja (35,3%) y Catamarca (34,8%). En el extremo opuesto, la Ciudad de Buenos Aires registra apenas el 16,1%, La Pampa el 19,5% y Neuquén el 23,6%. La diferencia entre los extremos supera los 20 puntos porcentuales, lo que evidencia una marcada desigualdad territorial en la capacidad de pago de los hogares argentinos.
El Norte Grande, la región más golpeada
En casi todas las provincias del Norte Grande, la tasa de mora supera el 30%. Las únicas excepciones son Santiago del Estero (29,3%) y Jujuy (26,6%), aunque ambas figuran entre las jurisdicciones con menor cantidad de deudores formales por habitante, junto a Corrientes.
Para Analytica, esto no es casualidad. Las provincias del norte combinan altos niveles de informalidad laboral, ingresos promedio más bajos y un sistema financiero con menor profundidad. En ese contexto, los hogares enfrentan mayores dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias y, a la vez, tienen menos posibilidades de acceder a nuevas fuentes de financiamiento formal.
El tamaño de la deuda no determina el incumplimiento
Un dato que rompe con la lógica esperada es que los mayores niveles de mora no coinciden con las deudas más altas. La Patagonia concentra los montos medianos de endeudamiento más elevados del país, con Tierra del Fuego, Neuquén y Santa Cruz a la cabeza. Sin embargo, ninguna de esas provincias aparece entre las de mayor incumplimiento.
El caso de Catamarca resulta particularmente llamativo: combina una de las bases de tomadores de crédito más amplias del Norte Grande, con 487 deudores cada mil habitantes, y una deuda media de 683.000 pesos en abril, la séptima más alta del país. Aun así, la mora sigue siendo uno de los problemas centrales de la región.
Una desigualdad con nombre y apellido territorial
Para Analytica, la distribución geográfica de la mora crediticia no es un fenómeno financiero aislado. Es, en realidad, la expresión económica de desigualdades estructurales que llevan décadas sin resolverse. Donde el empleo informal predomina y los ingresos son más bajos, las familias tienen menos margen para cumplir con sus deudas.
En ese marco, La Rioja no solo enfrenta el desafío inmediato de sus altos índices de incumplimiento crediticio. También queda expuesta ante una pregunta más profunda: ¿qué políticas públicas son necesarias para revertir una situación que claramente no es coyuntural, sino estructural?
El informe de Analytica pone en números lo que muchos riojanos ya viven en su cotidianidad: la dificultad de llegar a fin de mes y de sostener compromisos financieros en un contexto donde el empleo formal escasea y los ingresos reales siguen siendo insuficientes.









