Pamela pidió ayuda. Nadie la escuchó a tiempo.
Eso es lo que sostiene Noemí Villafañe, madre de Pamela Luna Villafañe, la joven riojana que murió tras ser atacada con un arma blanca por su expareja. Y su relato duele porque no habla solo de un crimen: habla de años de silencio institucional, de denuncias que no alcanzaron, de una vida que se fue apagando de a poco mientras el sistema miraba para otro lado.
Pamela fue hospitalizada el 23 de agosto luego de sufrir un ataque violento. La dieron de alta, pero los días siguientes su estado se deterioró. Volvió al hospital con fiebre, con la herida abierta, perdiendo líquido. Pasó directo a terapia intensiva. Ya no volvió a su casa.
El hombre señalado como agresor está detenido desde entonces. La causa, que comenzó como lesiones graves, hoy es investigada como femicidio por la jueza de Violencia de Género, Gisela Flamini.
Pero Noemí no se quedó callada. Habló con Radio La Red La Rioja y contó lo que vivió su hija durante años: palizas, amenazas, miedo constante. Ella misma fue a denunciar al agresor. Pamela también lo hizo, más de una vez. La única respuesta que obtuvieron fue una orden de restricción de acercamiento. Una medida que, según la madre, el hombre ignoró sin consecuencias.
“Hace muchos años que venía este tormento”, dijo Noemí. “Ella hizo muchas denuncias por las palizas y las amenazas, y yo misma denuncié al agresor”, agregó, con una mezcla de dolor y bronca que no necesita traducción.
La familia también pide que se investigue la atención médica recibida en el Hospital Enrique Vera Barros. Noemí describió una secuencia confusa entre el alta y el reingreso de su hija, y solicitó que se evalúe si hubo negligencia o violencia institucional en ese proceso.
Hay otro costado que Noemí también visibilizó: Pamela atravesaba una situación de consumo problemático de sustancias, lo que la dejaba aún más expuesta y con menos herramientas para salir. La madre tuvo que asumir la guarda legal de sus tres nietos. Y señaló que no existen dispositivos estatales pensados para acompañar a mujeres que viven violencia y al mismo tiempo padecen adicciones: las trabas burocráticas, dijo, fueron una pared más.
Pamela no estaba sola. Pedía ayuda. La pregunta que quedó flotando, y que la Justicia ahora deberá responder, es por qué esa ayuda nunca llegó a tiempo.
Si vivís una situación de violencia o conocés a alguien que la atraviesa, podés llamar al 144, disponible las 24 horas, de forma gratuita y confidencial.










