Las universidades públicas iniciarán una nueva semana de paro nacional de 72 horas que se extenderá desde el lunes 30 de marzo hasta el miércoles 1° de abril, con adhesión plena de los sindicatos de la **Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR)**. La medida agrava la interrupción educativa en un calendario marcado por feriados de Semana Santa y reaviva el conflicto por salarios y financiamiento.
Qué ocurre
Los gremios universitarios reclaman la reapertura inmediata de paritarias y una recomposición salarial que compense la fuerte pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos dos años. En La Rioja, las organizaciones locales que nuclean a docentes y auxiliares—**SIDIUNLaR** y **ARDU**—confirmaron la adhesión y anunciaron cese total de actividades durante los tres días de paro.
Cómo y por qué se profundiza el conflicto
La protesta responde a una combinación de factores: salarios erosionados por la inflación, insuficiencia de partidas para funcionamiento y una demora en la implementación de la Ley de Financiamiento Universitario (Ley 27.795), sancionada en 2025. El Gobierno nacional ha evaluado ofrecer aumentos en tramos, según adelantó el jefe de Gabinete **Manuel Adorni**, pero los sindicatos consideran que esa propuesta no compensa la pérdida acumulada y carece de garantías sobre recursos estructurales.
Datos que alimentan la tensión
El Consejo Interuniversitario Nacional (**CIN**), tras sus sesiones en Santa Rosa, calificó la situación presupuestaria de “crítica”. El organismo sostiene que las transferencias a las universidades nacionales registraron una caída real acumulada del 45,6% entre 2023 y 2026. En paralelo, el incremento salarial promedio entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 (158%) quedó muy por debajo de la inflación del periodo (280%), lo que implicaría una pérdida cercana al 32% del poder adquisitivo del personal docente y no docente.
Impacto local y calendario político
En La Rioja, el paro interrumpe clases y actividades académicas justo antes de los feriados de Semana Santa, prolongando la suspensión de cursadas y exámenes. Más allá del perjuicio inmediato para estudiantes y personal, la medida expone a las autoridades provinciales y nacionales a un dilema político: sostener un esquema de negociación insuficiente puede profundizar la conflictividad y sumar adhesiones; una oferta insuficiente puede derivar en medidas más masivas, como la Marcha Federal convocada para el 23 de abril y paros adicionales en la última semana del mes.
Declaraciones y posición gremial
En la provincia, el secretario general de **SIDIUNLaR**, **Diego Morales**, calificó la situación de “muy dura y crítica”, subrayando el deterioro salarial. Los rectores de las universidades nacionales respaldan las demandas por mayor financiamiento, al advertir que la falta de recursos afecta becas, investigación y funcionamiento operativo.
Conclusión: decisiones pendientes
El conflicto universitario coloca el foco en dos decisiones políticas urgentes: reabrir paritarias con una oferta que recupere salario real y avanzar en la aplicación efectiva de la Ley 27.795 para asegurar transferencias estables. Sin alternativas convincentes, la protesta podría escalar y tensionar aún más la gobernabilidad educativa tanto a nivel nacional como en La Rioja.




