El jefe de Gabinete Manuel Adorni y su esposa Betina Angeletti solicitaron adherirse a la Ley de Inocencia Fiscal (Nº 27.799) antes de que el funcionario presente su demorada declaración jurada. La maniobra les permite tributar únicamente sobre los ingresos declarados, sin necesidad de justificar el incremento de su patrimonio durante el ejercicio fiscal.
Una decisión con timing político
El 9 de junio, los datos del sistema de ARCA —ex AFIP— confirmaron la solicitud de adhesión de ambos al régimen simplificado de ganancias contemplado en la norma. La movida se concretó horas antes de que Adorni estuviera obligado a presentar su declaración patrimonial como funcionario público, lo que encendió las alarmas sobre la transparencia de sus bienes.
Qué permite la ley
La Ley de Inocencia Fiscal, impulsada en su momento por el diputado José Luis Espert, establece un régimen simplificado por el cual el organismo recaudador calcula el impuesto a las ganancias exclusivamente sobre lo facturado, sin tener en cuenta el crecimiento patrimonial ni el nivel de consumo personal del contribuyente. En otras palabras: no importa cuánto más tenga o gaste el ciudadano respecto al año anterior; solo se tributará sobre lo que declare como ingreso.
El propio presidente Javier Milei definió el espíritu de la norma al momento de su promulgación: “Se blinda para siempre a los ciudadanos argentinos que adhieran al Régimen Simplificado del Impuesto a las Ganancias, mediante el cual pueden normalizar su situación patrimonial pagando Ganancias solo por su facturación e independientemente de su variación patrimonial”.
El problema: el patrimonio de Adorni sin explicación
Lo que convierte esta adhesión en un hecho de alto voltaje político es que Adorni y su esposa aún no han podido justificar públicamente una serie de gastos e inversiones que superan ampliamente sus ingresos conocidos como funcionario. Entre los puntos sin respuesta figuran:
– La compra de un departamento en el barrio porteño de Caballito, con una hipoteca de 200.000 dólares avalada por dos jubiladas.
– La refacción de una vivienda en el country Indio Cuá por un valor estimado en 245.000 dólares.
– Viajes a destinos como Punta del Este, Aruba y el Llao Llao por más de 30.000 dólares.
– Gastos con tarjetas de crédito que habrían superado los 80 millones de pesos durante 2025, cifra que no guarda relación con el salario que percibe como jefe de Gabinete.
Al adherirse a la ley, ninguno de estos puntos requeriría explicación fiscal. El régimen les permite cerrar el período 2025 sin que el organismo tributario cruce los ingresos declarados con el patrimonio acumulado o el consumo registrado.
La paradoja del promotor
La situación genera una contradicción difícil de sortear: Adorni fue uno de los voceros más entusiastas de la norma al momento de su aprobación. “La Ley de Inocencia Fiscal probablemente sea una de las leyes que quede en la historia grande de nuestro país”, escribió en su cuenta de Twitter. Y en febrero pasado, cuando se reglamentó el régimen, señaló: “Entró en vigencia la Ley de Inocencia Fiscal que le devuelve a los argentinos la libertad de usar su dinero sin darle explicaciones a nadie”.
Ahora, como funcionario público y con un patrimonio cuyo origen no ha sido explicado, él mismo recurre a esa ley para no dar explicaciones. La norma no excluye a las personas políticamente expuestas (PEP) —categoría que incluye a los funcionarios del Ejecutivo nacional— del beneficio de opacidad patrimonial que habilita.
El debate de fondo
El caso abre una discusión más amplia sobre los alcances de la Ley de Inocencia Fiscal aplicada a funcionarios públicos. Mientras la norma fue presentada como una herramienta para proteger los ahorros de ciudadanos comunes que históricamente quedaron fuera del sistema formal, su uso por parte de quienes administran el Estado plantea interrogantes sobre transparencia, rendición de cuentas y conflicto de intereses.
La declaración jurada de Adorni, cuya presentación ya acumula demoras, será el próximo escenario donde se medirá el verdadero alcance de esta maniobra.









