Veredas en crisis: el Colegio de Arquitectos exige acción urgente al municipio de La Rioja
El estado de las veredas en la capital riojana llegó a un punto límite. El Colegio de Arquitectos de La Rioja salió a la escena pública con una advertencia contundente y una propuesta concreta para revertir una situación que, según sus propias palabras, ya se tornó “intransitable”.
Una ciudad que dificulta caminar
Rodrigo Chau Gaete, presidente del Colegio de Arquitectos de La Rioja, encendió las alarmas sobre el deterioro sistemático de las veredas en el centro de la ciudad. El diagnóstico es claro: falta de mantenimiento, materiales inadecuados y ausencia de políticas integrales de accesibilidad urbana.
La problemática no es menor. Las veredas en mal estado representan un riesgo concreto para peatones, adultos mayores, personas con movilidad reducida y cualquier vecino que transite a pie. La capital riojana, en su zona más transitada, presenta un escenario que combina baldosas rotas, desniveles y superficies peligrosas.
Una mesa de trabajo como respuesta
Lejos de limitarse a la denuncia, Chau Gaete avanzó con una propuesta de gestión: la conformación de una mesa de trabajo entre organismos públicos y profesionales del sector. El objetivo sería diseñar e implementar políticas integrales que ataquen el problema desde la raíz.
En este sentido, el referente del Colegio recordó que, si bien el mantenimiento de las veredas recae legalmente sobre los frentistas, estos espacios son de uso público y, por tanto, el Estado tiene una responsabilidad ineludible en su regulación y control.
Materiales, normas y un modelo a seguir
La propuesta técnica también incluyó recomendaciones precisas sobre los materiales a utilizar. Chau Gaete señaló como ejemplo los trabajos realizados en la calle Pelagio B. Luna y destacó que las superficies deben garantizar seguridad en cualquier condición climática.
Entre las especificaciones técnicas, el arquitecto recomendó el uso de pisos graníticos o calcáreos antideslizantes, y advirtió sobre la prohibición del uso de cerámicos, que representan un peligro real en días de lluvia por su alta capacidad de deslizamiento.
El Colegio de Arquitectos dejó en claro su disposición para colaborar activamente con el municipio en el desarrollo de un plan que garantice un entorno urbano accesible, seguro y acorde a los estándares que merece la comunidad riojana.
El debate ahora está abierto: ¿tomará el municipio la posta y se sentará en esa mesa de trabajo? La respuesta de las autoridades locales será el próximo capítulo de esta historia.







